viernes, mayo 15, 2009

Golpes en el alma

Hay golpes brutales, inesperados, de una crueldad insoportable, así cuando transitamos por un lugar conocido y que esta en penumbras, así es cualquier golpe que allí nos sorprende, avanzamos a ciegas pero confiados, es decir doblemente ciegos, por eso cuando nos llevamos por delante la ventana y la punta de hierro se nos hunde en la frente, lo que mas nos afecta no es tanto el daño físico, por profundo que sea, como el agravio moral que eso le produjo a nuestra fe, que apostaba a un destino y excluía de plano todo lo demás
Así como alguna vez el dolor nos hizo escurridizos, incrédulos, cautelosos, y muy dificiles de reclutar así, quizás otro día cualquiera,  porque nos ganan por algún costado de debilidad, por algún motivo inexplicable, o por cansancio... nos volvemos cándidos. Seguramente sera una excepción en el resto de la vida, porque no se cambia una cuestión de fondo tan dramaticamente después que la misma fuera forjada con desolación y dolor. Después de toda una vida de incredulidades, después de tanta resistencia, ingenuamente hacemos una excepción avandonandonos a una mirada, una palabra, una mano extendida que nos dice que estará allí para lo que sea que necesitemos ... y allí... avanzamos doblemente ciegos. Y no nos alcanzan las palabras para preguntarnos porque, si sabíamos, porque habernos abandonado ese instante... y el daño se produce y es mortal y la decepción no tiene fin y la fe se desmorona letalmente
Pero además ninguna forma de poner las cosas justas sera efectiva.  

3 comentarios:

PIERRE Y PENELOPE dijo...

Es imposible que hayas podido poner en palabras tan exactas la situacion en la que me vi en estos ultimos dias. Ni poniendome frente a un teclado cien vidas, habria podido reflejar con tanta exactitud y precision lo que me ha pasado y siento

Mujer de pelo largo dijo...

Y, si mi amor... Me paso Te paso en eso radica que los dos sepamos en mas o en menos que se siente aunque alguno lo escriba y otro lo lea

Alberto dijo...

Lo dificil es no pensar que exista otra oportunidad, que uno se tenga que quedar atrincherado por temor a ser golpeado de nuevo... ha sido ungusto pasear por tu blog.