domingo, diciembre 25, 2005

Sin esperanzas.

Es la esperanza la que resulta una enfermedad y una droga. El porvenir no mide nada mas que mi debilidad presente. Cuanto mas grande es mi poder, menos necesidad tengo de esperar. Desesperanza: la fuerza del alma. Las noches serenas son las noches sin esperanza. La esperanza es una locura. Ni los dioses, ni la muerte, ni la locura mantienen sus promesas. Nada que esperar de nada. Pero tambien: nada que temer. Todo se sostiene: esperar es temer ser decepcionado; temer es esperar ser tranquilizado. Trampas de la supersticion. Todo se sostiene, todo se encadena, y nosotros mientras somos prisioneros. El infierno esta empedrado de esperanzas frustradas y de temores sin objeto. La vida es la tempestad de nuestros sueños. El refugio consiste en no soñar: desesperanza. El miedo es tristeza y prision. La imaginacion se encadena a sus caprichos; el infierno y el paraiso torturan por igual. Laberinto de laberintos: esperar, temer, el bien, el mal... La vida misma. Detenerse. La apuesta es un suplicio. viste alguna vez jugadores felices? Su mal radica en la esperanza. Pero la unica felicidad real es la felicidad presente. La esperanza tambien es opio. Todo culto, funciona por la esperanza. La felicidad por venir es una felicidad ilusoria; y el optimismo, la excusa de los tiranos. La felicidad no es sino un sueño cuya realizacion es absolutamente imposible; todo el orden del universo se opone a ella; Ademas no hay creacion, no hay plan y es la muerte la que finalmente vence. El sabio ya no tiene necesidad de esperar: el presente le basta. La verdad esta en el fondo del abismo. El vacio es el elemento primero que hace posible lo lleno. Es preciso empezar por la soledad. Y despues el desamor. Dejar de ser amado no es gran cosa, aunque con ello flaquee nuestra vida. Pero dejar de amarse a si mismo, no amar ya en absoluto, comprender que el amor no es nada, que no existe o que no es ya sino su propia ilusion... es necesario haber amado para comprender esto, para no esperar ya del amor lo que el amor no puede dar, para saber que el amor no modifica en nada nuestra soledad, no modifica nada de nada, no modifica en nada ni siquiera al propio amor... Tocar el fondo de su propia indiferencia. Y por fin, la muerte. Percatarse de lo que es morir. Esta nada es tan profunda como la otra, menos amplia quiza, pero mas severa. Solo yo soy mortal, y mi muerte es el unico escandalo. No es necesario razonar: basta imaginarla para temerla, y mi propio cuerpo me enseña lo mucho que la rechaza. No existo: frase imposible; y, con todo, eso ocurrira. Los que nunca conocieron este miedo les falta imaginacion, eso es todo, o lucidez. Mi muerte es mi horizonte y mi limite. Es lo que me define y los dioses son inmortales solo porque no existen. Morir es el precio que hay que pagar por ser. Y sin embargo hay tardes, es cierto, algunas tardes en que la angustia parece insuperable. El cuerpo enferma. El nudo, una sensacion de vacio a la altura del esternon, el corazon que se ahoga o se ensombrece, las piernas debiles. Si, definitivamente la angustia es un estado del cuerpo, con sus altos y bajos, sus tempestades y sus calmas. Y esto es lo que ocurre: el cuerpo tiene su salud, que consiste en el olvido. Pero la angustia es tambien un trastorno del alma y el alma recuerda. El hastio consiste en esta remembranza. Se diria que es como una llanura sin fin... Como una angustia que, a fuerza de costumbre, uno ya ni siquiera sentiria... Esto aun no es la desesperanza. No le temo al hastio; el hastio es la verdad en estado puro.
El que se ahorca va buscando siempre su felicidad, y el que esta verdaderamente desesperado por eso mismo ya no tiene ninguna razon para morir. Y es que la desesperanza no es la desgracia, ni mucho menos. El que sufre espera no sufrir mas. El desgraciado espera el fin de su infelicidad. Asi pues, para el suicida la muerte es su esperanza. La verdadera desesperanza, por el contrario, supone la indiferencia.

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